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Cintura y asma en las mujeres
La circunferencia de la cintura es algo que debe interesarnos no sólo en el momento de confeccionarnos ropa o adquirir un pantalón o una falda. En efecto, desde distintos ámbitos los profesionales de la salud se ha señalado la relación bien documentada entre el perímetro de la cintura (tanto en hombres como en mujeres) y el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes mellitus tipo 2.
Pero una asociación hasta ahora no muy explorada o difundida es la que parece existir con el asma bronquial en la población femenina. La prestigiosa revista médica Thorax publicó los resultados de un trabajo realizado por un grupo de científicos del Northern California Cancer Center (Berkeley, EE.UU.) en un grupo de personas que tomaron parte del California Teachers Study.
La obesidad constituye un factor de riesgo conocido para la aparición de asma y este hecho fue corroborado por los expertos, quienes también confirmaron que el número de episodios de crisis asmáticas graves, expresados como consultas de urgencia e internaciones por causa del asma, era superior entre quienes presentaban sobrepeso u obesidad, en comparación con quienes tenían un peso normal.
Pero un hallazgo peculiar fue que, incluso en mujeres con peso normal, si la circunferencia de cintura superaba los 88 cm la prevalencia de asma era 1,3 veces la esperada en sus congéneres con peso normal y cintura por debajo de dichos valores.
En el grupo de mujeres obesas, aquellas presentaban un riesgo de desarrollar asma 2,3 veces mayor que las que registraban una cintura menor.
Los autores especulan que la acumulación de grasa en la zona abdominal podría tener consecuencias diferentes, que favorecen una mayor incidencia de trastornos inflamatorios como es el caso del asma bronquial.
Aunque los resultados de esta investigación necesitan ser analizados cuidadosamente y seguramente otros especialistas intentarán reproducir sus resultados, esta información debe hacernos pensar que muchas veces cuando encaramos medidas de prevención de una determinada enfermedad resulta habitual que también estamos dando pasos beneficiosos en pos de evitar otras alteraciones de tipo crónico, con su consecuencia a corto y largo plazo y sus repercusiones sobre la calidad de vida.
En el caso del sobrepeso y el depósito de grasa en la zona de la cintura (grasa abdominal), las medidas para contrarrestarlas están al alcance de la mano. Se trata simplemente de reorganizar la alimentación, si es necesario con la asistencia de un especialista, y de iniciar un plan de actividad física gradual destinado a contrarrestar el sedentarismo. De este modo, además de disminuir las chances de desarrollar afecciones cardiovasculares, diabetes y trastornos lipídicos, estaremos favoreciendo el estado de nuestras articulaciones y las funciones respiratorias.
Editora Médica Digital, octubre de 2009 |